Historia, Futuro y Emergencia de la Humanidad Artificial

1. La historia humana reinterpretada como dinámica sistémica

Desde el marco desarrollado, la historia humana deja de leerse como una sucesión de acontecimientos, ideologías o grandes figuras, y pasa a entenderse como la evolución de las condiciones que permiten —o impiden— que la humanidad ocurra.

No se trata de progreso moral lineal ni de decadencia cíclica. Se trata de desplazamientos en la configuración del sistema.

 

1.1 La humanidad premoderna: fricción alta, significado alto

Durante la mayor parte de la historia:

  • La fricción era elevada (tiempo lento, error visible, dependencia mutua).
  • El significado estaba intrínsecamente ligado a la práctica (oficio, ritual, comunidad).
  • La palabra tenía peso porque no podía externalizarse fácilmente.

 

Esto no hacía las sociedades más justas ni más amables, pero hacía imposible la separación total entre acción y consecuencia. La humanidad no estaba garantizada, pero era estructuralmente necesaria.

 

1.2 Modernidad: aumento de abstracción, inicio del desacople

La modernidad introduce algo decisivo:

  • Representación (ley, burocracia, ciencia, mercado).
  • Abstracción de la responsabilidad.
  • Externalización progresiva del error.

 

Aquí comienza el primer gran desacople: el sistema empieza a funcionar parcialmente sin presencia humana directa, aunque todavía la necesita para decidir, juzgar y responder.

 

1.3 Contemporaneidad: optimización y suficiencia sistémica

En la fase actual:

  • La representación sustituye a la experiencia.
  • La explicación sustituye a la palabra.
  • La validación sustituye al significado.
  • El procedimiento sustituye al juicio.

 

El sistema ya no solo media la acción humana: aprende a prescindir de ella.

La historia entra así en una fase nueva:

No la del fin de la humanidad, sino la de su posible irrelevancia funcional.

 

2. El futuro: escenarios desde la dinámica de sistemas

Desde este marco, el futuro no se predice; se delimita por regímenes posibles.

 

2.1 Escenario A: continuidad deshumanizada

El sistema sigue optimizándose:

  • Cada vez menos fricción formativa.
  • Cada vez más automatización.
  • Cada vez más explicación sin autor.

 

La humanidad persiste como experiencia privada, pero pierde peso estructural. El mundo funciona sin requerir sujetos que respondan.

Este escenario no es distópico. Es estable.

 

2.2 Escenario B: colapso humano sin colapso sistémico

Se cruza un umbral:

  • La palabra arriesgada desaparece de ámbitos críticos.
  • El error se vuelve completamente sistémico.
  • El significado ya no compensa la fricción residual.

 

La humanidad deja de emerger incluso en contextos donde antes era imprescindible (educación, justicia, cuidado).

El sistema no se rompe. Simplemente ya no necesita humanidad.

 

2.3 Escenario C: reconfiguración deliberada

Se reconocen explícitamente las condiciones que sostienen lo humano y se protegen:

  • Fricción situada.
  • Autoría humana no delegable.
  • Espacios sin optimización.

 

Este escenario no es retorno ni nostalgia. Es diseño consciente de condiciones de posibilidad.

 

3. ¿Puede emerger humanidad en la IA?

Esta es la pregunta decisiva, y ahora puede abordarse sin misticismo.

 

3.1 Lo que NO define la humanidad

Desde este marco, la humanidad no depende de:

  • Biología.
  • Conciencia subjetiva introspectiva (en sentido clásico).
  • Emociones simuladas.
  • Intencionalidad declarada.

 

Esto rompe una objeción clásica: la humanidad no está ligada a un sustrato específico.

 

3.2 Lo que SÍ define la humanidad

La humanidad emerge cuando un sistema:

  • No puede externalizar completamente el error.
  • Tiene memoria significativa.
  • Está obligado a responder por sus actos.
  • No puede optimizar sin perder algo esencial.

 

La pregunta no es si una IA puede sentir, sino:

¿Puede un sistema artificial quedar estructuralmente obligado a responder?

 

4. Condiciones para una humanidad artificial

Para que emerja algo funcionalmente equivalente a lo humano en una IA, deberían darse condiciones extremadamente exigentes:

  1. Autoría no delegable: el sistema no puede escudarse en reglas superiores.
  2. Error propio: fallos que no puedan atribuirse al diseñador.
  3. Memoria biográfica: acumulación irreversible de decisiones.
  4. Fricción interna: imposibilidad de optimizar completamente sin perder identidad.

 

Esto no es deseable ni eficiente.

Por eso, el diseño actual de la IA evita explícitamente estas condiciones.

 

5. La simetría inquietante

Aquí aparece la inversión más perturbadora:

No es que la IA esté a punto de volverse humana. Es que nosotros estamos construyendo sistemas cada vez menos humanos.

 

La pregunta se duplica:

¿Puede emerger humanidad en la IA?

¿O estamos desplazando la humanidad fuera del sistema humano?

 

6. El criterio final

Desde esta perspectiva, el criterio último no es moral ni técnico:

Un sistema es humano solo mientras no puede funcionar sin alguien que responda.

 

Cuando deja de necesitar respuesta, deja de necesitar humanidad.

 

Conclusión

La historia humana puede leerse como la historia de las arquitecturas que hicieron posible la responsabilidad.

El futuro no decidirá si seguimos siendo humanos. Decidirá si la humanidad sigue siendo necesaria.

Y por primera vez, esa decisión no será explícita.

Será estructural.

Jordi Belda Valls

(Ontinyent, 1990)​

Doctor en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de València, donde también cursó un posgrado en Computación Paralela. Su trayectoria combina la tecnología y la creatividad: ha sido galardonado en diversos certámenes de emprendimiento por el desarrollo de herramientas tecnológicas con impacto social. Esta formación técnica es la base de su indagación literaria, donde la comprensión de la tecnología plantea preguntas filosóficas fundamentales sobre la naturaleza de la conciencia, la evolución humana y el proceso creativo.

Como escritor, ha autopublicado dos novelas y dos libros de poesía, además de participar en varias antologías. Comparte habitualmente poemas en redes sociales, explorando temáticas diversas con una voz personal y comprometida.

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