Escribir contra el algoritmo: El ensayo como resistencia sistémica

La irónica paradoja

 

Hoy he pulsado Enviar a una propuesta editorial y no he podido evitar sonreír ante la ironía: estoy intentando publicar un libro que explica, precisamente, por qué lo más probable es que ese correo sea ignorado.

Para entender por qué el pensamiento profundo hoy es un acto de insurgencia, debemos mirar la arquitectura de la responsabilidad a través de la Métrica de Compromiso Neto (Mc):

 


Donde la condición para que lo humano prevalezca es mantener la desigualdad:
Mc> 0

Guía de variables:

  • Numerador (Lo que construye): Fricción (esfuerzo), Significancia (propósito), Palabra arriesgada (compromiso personal), Reparación (capacidad de enmendar).
  • Denominador (Lo que diluye): VaLidación (likes/aprobación), Error sistémico (fallos sin rostro), Externalización (delegar la responsabilidad).

 

La anatomía de la creación

Esta fórmula no busca computar la vida, sino mapear las fuerzas que la sostienen o la vacían. Al aplicarla al acto de escribir mi ensayo, el diagnóstico es revelador:

  1. El numerador: La Palabra Arriesgada (Pr)
    Escribir este texto es un acto de alta Fricción (F). En un mundo de fricción cero, donde podría haber generado diez artículos genéricos usando una IA en cinco minutos, he elegido el camino lento. He elegido luchar con la sintaxis, con la estructura de las variables y con la angustia de la página en blanco.
    ¿Por qué? Porque la Significancia (S) solo emerge cuando hay resistencia. Al firmar este texto, estoy ejecutando una Palabra Arriesgada (Pr): me expongo al juicio, al error y, lo que es peor en nuestra época, al silencio. En mi modelo, la humanidad se define como esa desigualdad frágil donde el compromiso supera a la apariencia. Escribir es mi forma de mantener esa desigualdad en positivo.
  2. El denominador: La tiranía de la Validación (L)
    Aquí es donde aparece la frustración. Como autor, mi sistema límbico me pide Validación (L). Quiero que el editor conteste, que el post tenga impacto. Pero, según la fórmula, cuanto más peso le doy al denominador (la aprobación externa), más pequeño se vuelve el valor de mi compromiso neto.
    Si escribiera buscando solo el clic, el ensayo perdería su Capacidad de Reparación (R). Se convertiría en un producto más de la Liturgia del Aparente. El reto ético de escribir hoy es ser capaz de sostener el esfuerzo incluso cuando el Error Sistémico (Es) —ese vacío burocrático y digital donde los mensajes se pierden— parece ganar la partida.
  3. La Histéresis del lector: ¿Por qué nadie se para?
    En mi investigación utilizo el concepto de histéresis: el sistema tiene memoria. El público actual ha sido entrenado por miles de horas de estímulos de bajo compromiso. Su imanación hacia lo superficial es tan fuerte que, para sacarlos de ahí y que lean un análisis sistémico sobre la responsabilidad, se requiere una Fuerza Coercitiva desproporcionada.

 

Soy consciente de que este ensayo es un dardo lanzado contra un muro de hormigón digital. La mayoría de los mensajes de alto significado (S) simplemente rebotan debido a esta inercia de la atención.

Conclusión: El ensayo como Gesto Ético

Entonces, ¿por qué hacerlo? ¿Por qué gastar energía en un sistema que optimiza la desatención?
Porque el ensayo no es solo un texto; es una tecnología lenta de resistencia. Al escribirlo, estoy practicando lo que predico:

  • Rechazo la externalización (Ex): No dejo que una máquina piense por mí.
  • Asumo el error: Si el modelo falla, el rostro que hay detrás es el mío.
  • Habito la fricción: Porque sé que fuera del esfuerzo no hay humanidad, solo administración.

 

Escribir este ensayo es mi yo respondo. Es la prueba de que, aunque el sistema empuje hacia el atractor de lo aparente, todavía podemos decidir habitar la desigualdad de lo humano. Aunque nadie responda al otro lado del correo, el acto de haberlo pensado, estructurado y enviado ya es una victoria del Mc sobre el vacío.

La liturgia continúa. Y mientras sigamos escribiendo con riesgo, lo humano sigue vivo.

Jordi Belda Valls

(Ontinyent, 1990)​

Doctor en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de València, donde también cursó un posgrado en Computación Paralela. Su trayectoria combina la tecnología y la creatividad: ha sido galardonado en diversos certámenes de emprendimiento por el desarrollo de herramientas tecnológicas con impacto social. Esta formación técnica es la base de su indagación literaria, donde la comprensión de la tecnología plantea preguntas filosóficas fundamentales sobre la naturaleza de la conciencia, la evolución humana y el proceso creativo.

Como escritor, ha autopublicado dos novelas y dos libros de poesía, además de participar en varias antologías. Comparte habitualmente poemas en redes sociales, explorando temáticas diversas con una voz personal y comprometida.

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